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Hoy os traigo una entrada muy práctica.
Me habéis preguntado muchísimas veces cual es la receta que utilizo para hacer las galletas decoradas, y aquí os la traigo. A mí es la que mejor resultado me ha dado (siempre siguiendo los pasos).

 

¿Por qué las galletas de mantequilla no me quedan lisas? 
¿Cómo evitar esos bultitos en la superficie de las galletas?
¿Que receta utilizas para hacer galletas decoradas?
¿Por qué se me expanden las galletas? 
Antes de encontrar la receta perfecta, he probado un montón y siempre le encontraba alguna pega a otras recetas. Pero nos gusta tanto, que no dejamos de insistir hasta encontrar nuestra receta; la receta que más se nos adapta.
Tengo varios trucos que contaros.
Si queremos unas galletas perfectas, debemos utilizar una receta buena y pensada para galletas decoradas, ya que no todas las recetas son validas para ello. Necesitamos una galleta robusta para poder aguantar una generosa capa de glasa real o fondant.
Necesitamos una galleta que tenga una superficie lisa y libre de imperfecciones. Esto es esencial para poder decorar y conseguir un glaseado perfecto.
Necesitamos una galleta que conserve la forma y no se expanda durante el horneado.
Necesitamos una galleta que no sea excesivamente dulce, porque le vamos a añadir el resto del azúcar que necesita a la hora de decorarla con glasa.
Y sobre todo… una galleta rica, no queremos un trozo de cartón incomestible.
Y después de esto… vamos con la receta:

Receta de Galletas de Mantequilla

Ingredientes

❀ 250 gr de mantequilla a temperatura ambiente
❀ 125 gr. de azúcar glas o icing sugar
❀ 1 huevo L
❀ 1 cucharadita de vainilla en pasta
❀ 480 gr. de harina
❀ 20 gr. de harina (reservada para espolvorear sobre la mesa de trabajo)

Elaboración

Si tienes robot de cocina tipo Kitchen Aid le ponemos la pala.
Las masas de galleta nunca debemos batirla en exceso para no añadir aire a la masa. De esta manera evitaremos las imperfecciones en la superficie y que se nos expandan en el horneado.
Ponemos la mantequilla y el azúcar y batimos a velocidad baja para que se integren, con 1 minuto será suficiente.
Añadimos el huevo y la vainilla, y a velocidad baja batimos durante 1 minuto más. Con una espátula remueve la crema que te ha quedado para que no te queden restos de mantequilla adherido al bol. Volvemos a batir, subiendo un poquito la velocidad, durante otro minuto.
Añadimos la harina y batimos a velocidad baja hasta que la masa se nos haga una bola.
Terminaremos de amasar a mano.
Cogemos un poquito de harina de los 20 gramos que habíamos reservado y espolvoreamos la mesa de trabajo, para acabar de amasar a mano.
Si la masa se nos pega, añadiremos otro poquito de harina y continuamos amasando hasta que tener una masa lisa.
Una vez que tenemos nuestra masa lista, la dejamos reposar sobre la encimera 15 minutos, antes de comenzar a estirarla. ¿Por qué? De esta forma, la masa se asienta y pierde humedad.
 ¡¡Vamos con el siguiente proceso!! 
Cortaremos en dos la masa.
Cogemos una de las mitades y la ponemos sobre papel de horno.
Con la palma de la mano la aplastamos un poquito, y ponemos encina otro papel de horno. La estiramos con el rodillo; siempre desde el centro a los extremos para evitar que nos salgan arrugas en el papel de horno.
Estiraremos hasta obtener un grosor de 6 milímetros en toda la masa. Ayúdate con las anillas niveladoras para rodillos, con guías o con el maravilloso rodillo Joseph.
Desliza una bandeja de horno para galletas plana (las de Ikea son ideales) por debajo de la masa estirada. No la levantes porque se arrugará y no valdrá para nada lo que hemos hecho hasta ahora.
Metemos la bandeja en la nevera y estiramos la otra mitad de masa siguiendo los pasos anteriores.
Para que nos queden perfectas, debemos dejar la masa en la nevera unas dos horas con la nevera a 5ºC, o, si tenemos sitio, en el congelador. Cuanto más tiempo dejemos reposar esta masa en la nevera mucho mejor. Puedes hacerlo la noche antes. El frío es la clave para conseguir una superficie lisa y para evitar que nuestras galletas se expandan durante el horneado.
❀ Siguiente paso
Sacamos la masa de la nevera o congelador, le quitamos los dos papeles de horno.
Con los cortadores que hayamos elegido, cortamos la masa y la ponemos sobre la bandeja en la que las vamos a hornear (yo utilizo la misma bandeja de Ikea). Debemos hacerlo rápido ya que sino la masa perderá frío.
De nuevo, metemos la bandeja con nuestras galletas ya cortadas en la nevera y las dejamos al menos 15 minutos para que recuperen el frío que han perdido.
Con el horno precalentado (puedes encenderlo cuando metas las galletas en la nevera), horneamos a 180ºC con calor arriba y abajo y sin ventilador.
El tiempo de horneado depende del tamaño, pero suele ser entre 10 y 15 minutos.

¿Cómo hacer para que las galletas nos queden blanquitas?

Una vez las metemos en el horno (con unas galletas de unos 9-10 cm) contaremos 9 minutos, las sacaremos del horno, contamos 1 minuto, y las metemos de nuevo 2 minutos más. De esta manera, rompemos la cocción por fuera de la galleta y no nos quedarán los bordes tostados, sino de un color homogéneo.

Una vez horneadas, las dejaremos en la bandeja sobre una rejilla dos o tres minutos y luego las pasaremos a la rejilla ayudándonos de una espátula para que enfríen por completo. Nunca las saques de la bandeja recién salidas del horno o se os romperán.

 Y ya tenemos nuestras galletas perfectas!!
 

Trucos para obtener unas galletas perfectas para decorar

 

❀ La masa

Intentaremos no añadir más aire del necesario. Batir y batir no nos servirá de nada si queremos unas galletas perfectas. El aire en la masa hace que nos salgan imperfecciones en la superficie y ayuda a que la galleta se expanda.
Otra cosa que afecta bastante a la masa es la temperatura de la mantequilla, si la mantequilla esta muy blanda la masa quedará como arrugada. Con sacar la mantequilla 30 minutos antes de usarla es suficiente, nunca puede estar deshecha.

❀ El papel de horno

El papel de horno nos ayuda muchísimo a la hora de estirar la masa. Siempre pondremos un papel debajo y otros arriba para estirar la masa y así conseguir una superficie completamente lisa.

❀ El frío

Es imprescindible enfriar bien la masa. Es el factor clave para que la galleta no se deforme durante el horneado, cuando las galletas entran en el horno tienen que estar bien frías. El frío hace que tengamos un corte limpio y recto. Si cumplimos esto a raja tabla, podremos hacer el efecto moneda con nuestras galletas: poner una galleta sobre otra y ver que son idénticas que no sobresale una más que otra.

La harina

Un exceso de harina hace que la superficie de la galleta quede cuarteada así que nos ceñiremos a la cantidad que indica la receta. Si vemos que al acabar de amasar nos parece que la masa todavía está un poquito pegajosa, haremos caso omiso y la dejaremos reposar esos 15 minutos en la mesa de trabajo. Pasado este tiempo veréis que no le hace falta más de harina.
Otra cosa que no debemos hacer es enharinar los cortadores, si la masa está bien fría no hace falta, no se pega y sale con sólo presionar un poquito, sino quedará cuarteada la zona te haya harina por más que con un pincel le quitemos el exceso.

❀ Tapetes de silicona microperforados

Son tapetes microperforados para hornear, hacen que el calor se reparta uniformemente durante el horneado y por tanto las galletas se hornean de forma homogénea. No nos saldrán esas horribles burbujas en la superficie de la galleta ni en la base. La base queda perfecta dándole así un acabado mucho más profesional a nuestras galletas.
Esas deformaciones que pueden salir en las galletas no son otra cosa que bolsas de aire que hemos introducido en la masa a la hora de elaborarla. Al hornear las galletas, el aire que queda dentro de la masa se calienta y sube formando burbujas.
Si puedes, hazte con uno de estos tapetes. Sólo tenemos que ponerlos sobre la bandeja del horno y hornear sobre ellos.

 ❀ El horno

Cada horno es un mundo porque los hornos no hornean por igual. Si nuestro horno tiene puntos más calientes que otros giraremos la bandeja a mitad de horneado para que las galletas se hagan por igual.
Pondremos la bandeja del horno de la mitad hacia abajo para que el calor no le de directo a la superficie de la galleta. De esta manera, también nos ayuda a conseguir una superficie más lisa.

❀ La espátula

La espátula además de transportar las galletas de la bandeja a la rejilla sin que se deformen, también nos sirve para alisar la superficie. Al poco de meter nuestras galletas en el horno vemos que la superficie se va poniendo brillante, pasados unos 4/5 minutos cambia y se vuelve mate, en este momento si las galletas tienen en la superficie cualquier burbujita o imperfección abriremos el horno y suavemente deslizaremos la espátula en plano por la superficie, veréis como por arte de magia desaparecen las pequeñas imperfecciones que la galleta pueda tener. Nada más sacar las galletas del horno, antes de pasarlas a la rejilla les podemos volver a pasar la espátula, o incluso un alisador de fondant.

Ahora no tienes excusa para hacer tus galletas perfectas!!
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